Viernes 20 de Marzo de 2026

Economía

Cae el consumo de carne vacuna y crece la preocupación por el impacto económico en hogares e industria

20 de Marzo de 2026

La carne vacuna, históricamente central en la dieta de los argentinos, atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas. En un escenario marcado por la pérdida del poder adquisitivo y el aumento sostenido de los precios, el consumo continúa en retroceso mientras se profundiza la presión sobre toda la cadena productiva.

Según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina, el consumo per cápita se ubicó en 47,3 kilos anuales, el nivel más bajo en más de 20 años. La cifra implica una caída interanual del 2,5% y una merma de 1,2 kilos por habitante respecto al último año, consolidando una tendencia descendente desde el pico registrado en 2008.

Este fenómeno responde, en gran medida, a la pérdida del poder de compra de los salarios. Frente a este contexto, muchas familias optaron por reducir la frecuencia de consumo o reemplazar los cortes tradicionales por alternativas más económicas. Así, un producto emblemático de la mesa argentina comienza a percibirse como un bien cada vez menos accesible.

En paralelo, los precios continúan en alza. Durante febrero, la carne vacuna registró un incremento promedio del 7,4%, con subas cercanas al 8% en cortes como la paleta, el cuadril y la nalga. En el acumulado del primer bimestre del año, el aumento ronda el 12%, superando ampliamente la inflación general del período. Incluso el pollo, principal sustituto, también mostró una suba significativa del 10,2%, reduciendo las alternativas disponibles para los consumidores.

Las causas de este encarecimiento son múltiples. Por un lado, la oferta de hacienda se vio afectada por la sequía de años anteriores y la consecuente reducción del stock ganadero. Por otro, el incremento de las exportaciones, impulsado por la demanda internacional, genera tensiones en el abastecimiento del mercado interno. En este marco, el precio del ganado en pie en el mercado de Cañuelas aumentó 8,5% en febrero y acumula una suba interanual del 72,7%, alcanzando su nivel relativo más alto en 15 años.

La menor disponibilidad también impacta en la producción. En el primer bimestre de 2026, se produjeron 457 mil toneladas de carne vacuna, lo que representa una caída del 9,1% respecto al mismo período del año anterior. En términos de consumo total, la baja fue aún más marcada, con una contracción interanual del 13,8% y un volumen de 332,7 mil toneladas.

Este contexto ya genera consecuencias en el sector industrial. Frigoríficos vinculados al Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas ABC comenzaron a implementar suspensiones de personal y ajustes operativos. Entre los casos recientes se registran cerca de 400 trabajadores suspendidos en una planta bonaerense y el cierre de otro establecimiento que dejó sin empleo a más de un centenar de operarios.

Un cambio estructural en los hábitos de consumo

La caída en el consumo de carne vacuna refleja una transformación más profunda en los hábitos alimentarios del país. Lo que durante décadas fue sinónimo de abundancia y acceso masivo, hoy se encuentra condicionado por variables económicas que limitan su presencia cotidiana en los hogares.

 

El aumento de precios, la pérdida del poder adquisitivo y la menor oferta configuran un escenario en el que la carne vacuna deja de ser un consumo habitual para convertirse, cada vez más, en una opción ocasional. En este marco, el desafío para el sector no solo radica en recuperar los niveles de producción, sino también en restablecer el acceso de la población a uno de los productos más representativos de la identidad argentina.

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