Respaldo
Crece el “operativo clamor” por Axel Kicillof y se reordena el peronismo bonaerense
20 de Abril de 2026
“Axel Kicillof presidente de la Nación”. La consigna, pronunciada por Julio Alak durante su asunción al frente del PJ La Plata, refleja un clima que comienza a consolidarse dentro del peronismo bonaerense. Lo que semanas atrás circulaba de manera reservada, hoy se expresa en actos, discursos y movimientos territoriales que buscan posicionar a Axel Kicillof como figura de síntesis.
El respaldo no aparece como un hecho aislado. Intendentes, referentes territoriales y distintos sectores partidarios comenzaron a alinearse detrás de esa proyección, con el objetivo de ordenar el escenario interno y evitar divisiones que afecten la estrategia electoral. En ese marco, el debate sobre el mecanismo de selección del candidato —con las PASO en discusión— queda en segundo plano frente a la necesidad de cohesión.
El acto de asunción de Julio Alak fue una muestra concreta de ese proceso. Ante una militancia activa y con presencia de dirigentes, el intendente llamó a la unidad del peronismo y planteó la construcción de un armado más amplio con eje en la eventual candidatura de Axel Kicillof.
“Basta de peleas entre nosotros. No sobra ningún peronista”, sostuvo Julio Alak, al tiempo que propuso avanzar hacia un “frente patriótico” y un “frente bonaerense” que trascienda al PJ e incorpore a otros espacios políticos. En esa línea, evocó el histórico acercamiento entre Juan Domingo Perón y Ricardo Balbín como símbolo de unidad.
Esa vocación de ampliación también se reflejó en la participación de dirigentes vinculados a la UCR, la Coalición Cívica, el socialismo y el Partido Intransigente, en una señal orientada a reconstruir mayorías.
En paralelo, el intendente de Lomas de Zamora y vicepresidente del PJ bonaerense, Federico Otermín, reforzó esa estrategia desde el territorio. Durante actividades en el Congreso Provincial de Salud y encuentros partidarios en Mar del Plata, planteó la necesidad de reconstruir un proyecto nacional basado en la gestión y la cercanía con la sociedad.
Su discurso combinó críticas al impacto de las políticas del gobierno de Javier Milei —especialmente en áreas sensibles como la salud— con objetivos electorales concretos: “Ganar la Nación, ganar la Provincia y ganar Mar del Plata”.
En este escenario, la discusión sobre las PASO o una eventual interna sigue abierta, pero comienza a resignificarse como una herramienta de legitimación más que de confrontación. Dirigentes como Sergio Uñac y Eduardo “Wado” de Pedro plantearon la necesidad de una competencia interna que ordene la oferta electoral, aunque cerca de Axel Kicillof sostienen que cualquier instancia debe fortalecer, y no debilitar, su liderazgo.
La tensión queda sintetizada en una idea que se repite: no hay unidad sin participación democrática, pero tampoco margen para una disputa que fracture al espacio.
Mientras tanto, Axel Kicillof mantiene una postura cautelosa. A pesar de sumar apoyos de intendentes y movimientos sociales, evita apurar una definición que pueda generar conflictos internos. Sin embargo, la presión política crece a medida que se acerca el calendario electoral.
En este contexto, la provincia de Buenos Aires vuelve a ocupar un rol central, no solo por su peso electoral sino como escenario de un proceso más amplio de reconfiguración del peronismo.
El liderazgo de Axel Kicillof, aún en construcción, se apoya en su gestión, el respaldo territorial y su capacidad de articulación. La apuesta de dirigentes como Julio Alak apunta a consolidar ese posicionamiento en una candidatura competitiva que logre unificar al espacio y ampliar su base política.
La discusión sobre las PASO, las internas o los mecanismos de selección aparece así como parte de un debate más profundo: la redefinición del liderazgo dentro del peronismo y la búsqueda de una figura con proyección nacional. Por ahora, ese nombre empieza a imponerse con mayor fuerza.
