El jefe de Gabinete no respondió sobre sus viajes y el origen de su patrimonio
El informe de Manuel Adorni en Diputados
El jefe de Gabinete se aferró a la lectura y a un esquema rígido en su exposición y en sus respuestas. La oposición logró mayoritariamente no responder a las provocaciones en una sesión con menos sobresaltos de los que se esperaban. Los exabruptos fueron de Javier Milei contra la izquierda y el periodismo.
29 de Abril de 2026
En un Congreso todavía atravesado por el recuerdo reciente de una Asamblea Legislativa desbordada, el informe de gestión del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, transcurrió bajo una lógica distinta: orden, tiempos administrados y un clima más contenido de lo que muchos anticipaban.
La militancia, esta vez, no fue protagonista. Hubo aplausos y gestos de respaldo desde los palcos, pero sin insultos ni interrupciones. Incluso, buena parte de los presentes se retiró tras la exposición inicial, como si el momento central ya hubiera pasado. La escena, en ese sentido, estuvo más cerca de una sesión formal que de un espectáculo político.
En la previa, la oposición había anticipado que evitaría caer en provocaciones para no alimentar un eventual “show”. Y, en líneas generales, cumplió. Adorni se mantuvo dentro de un libreto rígido: leyó cada intervención, evitó desvíos y utilizó cuartos intermedios entre tandas de preguntas para ordenar sus respuestas, una modalidad que lo diferenció de Guillermo Francos. El resultado fue previsible: un discurso sin sobresaltos, con eje en la defensa de la gestión y en la defensa de su situación patrimonial que es investigada por la justicia. “Si esto era un show, no valía la entrada”, sintetizó un diputado opositor al salir del recinto.
La presencia del presidente Javier Milei le imprimió mayor volumen político mientras permaneció en el recinto. Su ingreso, durante el izamiento de la bandera y las estrofas del himno, marcó el inicio formal de la jornada. El cruce con Myriam Bregman fue el momento más filoso de ese tramo: breve, pero suficiente para romper la quietud general. La escena se cerró con su salida junto al resto del gabinete, apenas finalizada la exposición inicial, y con un episodio posterior fuera del recinto: su enfrentamiento con periodistas, a quienes les gritó “chorros”.
El peronismo sostuvo la estrategia que había definido en la previa: evitar reacciones en caliente y no entrar en provocaciones. La disciplina se notó incluso cuando Manuel Adorni mencionó a Cristina Kirchner, sin generar respuestas visibles en el recinto. Pero esa contención en las formas no implicó suavidad en el contenido: con el correr de las preguntas, el tono opositor se volvió más duro, con cuestionamientos directos a la gestión.
Uno de los discursos más contundentes fue el del jefe del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, que fue directamente contra la continuidad del jefe de Gabinete.
“Sus ministros dicen que usted es una mochila de plomo, un lastre y un collar de sandías. No vinieron por usted, vinieron por el Presidente”, lanzó. Y fue más allá: “Este jefe de Gabinete ya no goza de la confianza de este Congreso y vamos a trabajar para avanzar en una interpelación con moción de censura para que pueda haber una persona que ocupe el lugar que hoy ocupa el señor Adorni”.
La respuesta de Adorni llegó en el mismo tono. Recordó que desde la creación de la figura nunca se removió a un jefe de Gabinete por ese mecanismo y apuntó contra la oposición: “Sería la primera vez en la historia que se haga e impulsado por un bloque con el mayor prontuario delictivo desde el retorno de la democracia”, afirmó, y agregó que eso demostraba que no había interés en preservar el orden institucional sino en “desestabilizar” al Gobierno.
Del lado oficialista, el cierre dejó otra señal del clima general de la jornada. El jefe de bloque de La Libertad Avanza, Gabriel Bornoroni, habló apenas cuatro minutos de los 68 que tenía asignados.
