Relevamiento
Informe advierte que casi la mitad de los hogares argentinos sufre algún tipo de déficit habitacional
4 de Junio de 2026
Un informe elaborado por el Centro para la Integración Socio Urbana (CISUR) reveló que el 48,1% de los hogares argentinos presenta al menos una carencia habitacional vinculada a las condiciones de la vivienda, el acceso a servicios básicos o la calidad de la infraestructura.
El relevamiento señala que la problemática habitacional en Argentina va más allá de la falta de viviendas nuevas. Entre las principales dificultades detectadas aparecen el deterioro de los materiales de construcción, el hacinamiento, la cohabitación y las limitaciones para acceder a agua segura y sistemas adecuados de saneamiento.
Según el estudio, el 14,2% de los hogares registra más de una carencia habitacional. Además, el déficit de carácter cualitativo se posiciona como el más extendido: cuatro de cada diez hogares presentan problemas relacionados con la calidad de la vivienda, la provisión de servicios básicos o situaciones de hacinamiento.
Una de las problemáticas más frecuentes está vinculada al estado de los materiales de construcción. El informe indica que uno de cada tres hogares presenta deficiencias en pisos, paredes o techos, una situación que refleja un importante deterioro habitacional a nivel nacional.
La situación en los barrios populares
El panorama resulta aún más complejo en los barrios populares. Allí, el déficit habitacional alcanza al 96,9% de los hogares, una cifra que supera ampliamente el promedio nacional.
El informe también destaca que el 47,96% de las familias que viven en estos barrios enfrenta más de una problemática habitacional al mismo tiempo. En este segmento, el déficit cuantitativo —que contempla viviendas con condiciones materiales irreparables— alcanza el 18,3%, casi cuatro veces más que la media nacional.
Por su parte, el déficit cualitativo afecta al 78,6% de los hogares de barrios populares, es decir, a casi ocho de cada diez viviendas.
Las mayores carencias se observan en el acceso a servicios esenciales. Más del 80% de los hogares de estos barrios accede al agua de manera inadecuada, mientras que siete de cada diez presentan sistemas deficientes para la eliminación de excretas.
El estudio remarca que en estos territorios suelen coexistir múltiples problemáticas: viviendas construidas con materiales precarios, falta de servicios básicos, hacinamiento y situaciones de cohabitación.
Menor inversión pública y paralización de programas
El informe fue difundido en un contexto marcado por la reducción de la inversión pública destinada a vivienda, urbanización e integración socio-urbana.
Entre las medidas señaladas figura la paralización de obras de infraestructura, la disminución de programas habitacionales y la eliminación de herramientas orientadas a la urbanización de barrios populares.
Uno de los cambios más significativos fue la disolución del Fondo de Integración Socio Urbana (FISU), que funcionaba como uno de los principales mecanismos de financiamiento para obras de urbanización. La decisión mantuvo únicamente los compromisos previamente asumidos.
Asimismo, el informe cita datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso que muestran que durante 2025 la inversión pública ejecutada cayó un 27% en términos reales respecto del año anterior.
Las transferencias de capital destinadas a financiar obras e infraestructura registraron una caída aún más pronunciada, con una reducción del 48,6% en términos reales.
La necesidad de políticas integrales
El CISUR sostiene que los métodos tradicionales de medición suelen subestimar la magnitud del déficit habitacional, especialmente en barrios populares, debido a limitaciones de cobertura territorial y dificultades para reflejar adecuadamente las realidades atravesadas por la informalidad urbana.
En ese sentido, el documento plantea que la problemática requiere políticas integrales y sostenidas en el tiempo, orientadas al mejoramiento habitacional, la ampliación de servicios básicos y el fortalecimiento de la infraestructura urbana.
El acceso al agua segura y al saneamiento aparece como uno de los desafíos más urgentes. Según el informe, la falta de estos servicios no solo deteriora las condiciones de vida de las familias afectadas, sino que también profundiza desigualdades sociales, territoriales y sanitarias.
El estudio concluye que la combinación de un elevado déficit habitacional, las múltiples carencias presentes en los barrios populares y la reducción de la inversión pública configura un escenario crítico que demanda respuestas estructurales para garantizar condiciones de vida adecuadas.
