Campo
Productores que comparten maquinaria con telemetría y evitan conflictos entre vecinos
7 de Abril de 2026
En un pueblo de la provincia de Valladolid hay tres agricultores que llevan cuatro temporadas compartiendo una cosechadora de cereal sin que ninguno haya levantado la voz. Eso ya es noticia porque cualquiera que conozca el campo español sabe que compartir maquinaria entre vecinos suele durar lo que tarda uno en sospechar que el otro usa la máquina más de lo que declara, o que la trata peor de lo que debería, o que siempre cosecha primero cuando el grano está en su punto óptimo y deja al resto para cuando ya empieza a caer. La máquina en cuestión es una cosechadora de 2018 con unas 1800 horas de separador que compraron entre los tres por algo menos de 90000 euros. Lleva instalado un dispositivo telemático que registra absolutamente todo lo que pasa con ella y lo envía a un panel que los tres pueden consultar desde el móvil a cualquier hora.
Ya no hace falta fiarse de la palabra del vecino porque el rastreador lo registra todo. Ubicación, horas de motor, horas de trilla, consumo. Los tres pueden mirarlo desde el móvil cuando quieran, y de hecho lo miran, sobre todo al principio de la campaña cuando todavía no se han relajado con el sistema. Pedro Gómez, que gestiona unas 180 hectáreas de cereal de secano entre dos términos municipales colindantes, me contó que antes de instalar el rastreador habían probado con un cuaderno donde cada uno apuntaba las horas que usaba la máquina, pero que el sistema fracasó en la segunda campaña porque nadie se acordaba de anotar con precisión y al final del año las cuentas no cuadraban con lo que marcaba el cuentahoras de la cosechadora. "Discutimos durante tres semanas sobre quién había olvidado apuntar qué horas y cuándo", me dijo Gómez, y añadió que estuvo a punto de vender su parte y comprar una cosechadora vieja para él solo aunque no le salieran los números.
La inversión en el dispositivo telemático fue de unos 400 euros más una cuota mensual que entre los tres viene a costar quizás 15 euros por cabeza, una cantidad que nadie discute cuando el mantenimiento de la cosechadora se come 3000 o 4000 euros al año. Un especialista en gestión de flotas de GPSWOX me explicó que este tipo de soluciones, que originalmente se diseñaron para empresas de transporte y flotas de vehículos comerciales, están encontrando un hueco cada vez mayor en explotaciones agrícolas donde la maquinaria se comparte entre varios titulares o donde los propietarios quieren controlar cómo usan sus tractores y cosechadoras los empleados o los familiares que trabajan con ellos. En el caso de estos tres agricultores vallisoletanos, el panel de control les permite ver cuántas horas ha trabajado cada uno, dónde ha estado la máquina en cada momento, si alguien la usó para hacer un favor a un cuarto vecino sin consultar.
El reparto que tienen acordado no es complicado. Cada socio paga un tercio de los costes fijos anuales, el seguro, la ITV agrícola, el almacenamiento en una nave que pertenece a uno de ellos y que los otros dos compensan con algo de dinero, la cuota del rastreador. Combustible, reparaciones, mantenimiento van en proporción a las horas que cada uno acumula. A finales de julio, cuando termina la cosecha de cereal, se sientan con el informe de la plataforma y hacen las cuentas en menos de media hora. Con el cuaderno de antes tardaban días y siempre quedaba alguno convencido de haber pagado de más.
La tecnología en sí es bastante básica comparada con lo que usan las flotas de transporte de mercancías. Lo que cambia son las relaciones entre los socios. Uno de los tres, que prefirió que no publicara su nombre porque dice que en los pueblos pequeños la gente habla demasiado, me contó que desde que instalaron el rastreador ya no piensa mal del vecino cuando ve la cosechadora salir de la nave un sábado por la mañana que no le tocaba cosechar a nadie. "Antes me habría pasado el fin de semana dándole vueltas a si me estaba engañando", me dijo, "pero ahora simplemente miro el móvil y veo que ha estado dos horas en su parcela de la Cañada y que esas dos horas van a entrar en su cuenta, no en la mía". Siguen discutiendo sobre quién cosecha primero cuando hay mal tiempo amenazando, que es el tema más delicado en cualquier acuerdo de estos. Las horas de uso ya no entran en esas discusiones.
Según datos del Ministerio de Agricultura, solo un 9% de las explotaciones agrarias españolas utiliza actualmente maquinaria con conducción autónoma o semiautónoma. El rastreo GPS es más sencillo y bastante más barato, quizás 50 o 100 euros por un dispositivo básico que se instala en un par de horas si tienes el manual a mano. Para leer datos del motor hace falta conectarlo al bus CAN, que ya es otro tema.
Lo de compartir máquinas entre vecinos no es nada nuevo en el campo español. Uno compra una sembradora, se la presta al colindante, el otro le devuelve el favor con el cultivador o simplemente con buena voluntad. El problema viene cuando la máquina es cara y cuando empieza a haber sospechas de que alguien está usando más de lo que dice. Los tres agricultores de Valladolid me dijeron que conocen al menos dos casos en pueblos cercanos donde acuerdos similares terminaron en el juzgado de paz.
El precio del gasóleo agrícola, que en marzo de 2026 superó los 1,45 euros por litro según datos de la Unión de Agricultores, ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de reducir costes en las explotaciones de secano. Compartir maquinaria ayuda, siempre que nadie sospeche del otro. Un agricultor de la zona de Medina del Campo me comentó que había pensado en montar algo parecido con dos vecinos para una empacadora de paja, pero no sabía si el rastreador serviría igual para una máquina que va enganchada al tractor.
