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UCA advierte que la caída de la pobreza está “sobreestimada” y atribuye el 75% a cambios metodológicos
5 de Diciembre de 2025
El Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) alertó que la caída de la pobreza informada en los últimos dos años “está sobreestimada”, ya que —según advirtió— gran parte de la reducción responde a modificaciones metodológicas del INDEC y no a una mejora real significativa.
De acuerdo con los datos oficiales, en el primer semestre de 2025 la pobreza llegó al 31,6% y la indigencia al 6,9% en los principales centros urbanos, lo que implicaría una baja de 9,5 puntos desde el segundo trimestre de 2023, cuando comenzó la gestión de Javier Milei. Sin embargo, la UCA sostuvo que este descenso no refleja fielmente la situación social.
Según el ODSA, al corregir las cifras por los cambios técnicos aplicados por el INDEC, la caída real de la pobreza monetaria sería de solo 2,1 puntos. En su análisis, el organismo académico remarcó que tres cuartas partes de la baja registrada podrían deberse exclusivamente a un efecto estadístico.
El informe subraya que la actualización metodológica del INDEC está retrasada, ya que la Canasta Básica Total (CBT) continúa calculándose con la estructura de gasto relevada en 2004/2005, pese a que existen datos más recientes de 2017/2018, que muestran un fuerte aumento en el peso de los servicios dentro del presupuesto de los hogares. Si se aplicara esta actualización, la CBT —hoy estimada en $1.276.649— debería ascender a $1.942.000, lo que elevaría la incidencia de la pobreza.
La UCA también recordó que su estudio toma como referencia indicadores complementarios como estrés económico, inseguridad alimentaria y datos integrados de la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA) y de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) para el período 2010-2025.
Pobreza infantil: el nivel más alto desde 2001
El trabajo retoma además un informe reciente del ODSA que mostró que la pobreza infantil trepó al 67,3% en el primer semestre de 2024, el valor más alto desde la crisis de 2001-2002. El salto se dio en un contexto de inflación del 62,4% y una marcada pérdida del poder adquisitivo.
Aunque en la segunda mitad de 2024 hubo una leve mejora —impulsada por la estabilidad macro y refuerzos de programas sociales—, la recuperación fue parcial y desigual entre regiones.
Según el relevamiento, la pobreza infantil pasó del 56,6% en 2023 al 67,3% en 2024, evidenciando la persistencia de una estructura social fuertemente desigual pese a algunos avances recientes.
