DATOS
Argentina lidera el ranking de morosidad crediticia en América Latina
27 de Agosto de 2026
Argentina ocupa el primer lugar en el ranking de morosidad crediticia de América Latina, con el 7,3% de su cartera de créditos en situación irregular, según un informe de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban). El porcentaje se encuentra muy por encima del promedio regional, que alcanza el 2,78%.
El escenario se da pese al bajo nivel de financiamiento existente en el país. El crédito representa apenas el 14,3% del PBI argentino, mientras que en América Latina llega, en promedio, al 47,3%. De esta manera, la economía argentina combina una baja penetración del crédito con uno de los mayores niveles de incumplimiento de la región.
A nivel regional, la morosidad también registró un incremento. La cartera vencida aumentó un 10% desde diciembre de 2025 y alcanzó en marzo de 2026 un volumen cercano a los US$104.621 millones.
La diferencia con otros países latinoamericanos es significativa. Argentina presenta una morosidad del 7,3%, frente al 4,3% de Brasil y el 3,7% de Colombia. En el extremo opuesto se encuentran República Dominicana, con el 1,1%; El Salvador, con el 1,4%; y Uruguay, con el 1,7%.
El informe también pone el foco en la capacidad de cobertura del sistema financiero argentino frente a eventuales pérdidas. Los bancos locales cubren el 84% de los créditos en situación irregular, un nivel inferior al 100% y ubicado entre los más bajos de América Latina.
La comparación regional muestra diferencias importantes: República Dominicana alcanza una cobertura del 316%, Uruguay llega al 226% y Ecuador, al 210%.
En Argentina, los préstamos con algún grado de irregularidad alcanzan aproximadamente los $14 billones. Cerca de dos tercios de ese monto se concentran en el sistema bancario tradicional, mientras que el resto corresponde a fintech y otros actores no bancarios, como cooperativas y tarjetas vinculadas a cadenas comerciales.
Expansión del crédito al sector privado
El incremento de la morosidad se produjo en paralelo con la expansión del crédito destinado al sector privado durante los últimos dos años.
La desaceleración de la inflación, una mayor estabilidad cambiaria y el menor atractivo de los instrumentos remunerados del Banco Central contribuyeron a la recuperación del financiamiento. Sin embargo, el aumento de los préstamos también estuvo acompañado por un crecimiento de los niveles de incumplimiento.
