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López, la berissense que empezó a correr a los 47 y ahora busca conquistar cinco capitales de Latinoamérica

3 de Septiembre de 2026

Tiene 51 años, es profesora de Educación Física y comenzó en el running hace apenas cuatro años. El último fin de semana completó los 42,195 kilómetros de la Maratón de Asunción y dio un nuevo paso en un desafío internacional: correr maratones en cinco capitales latinoamericanas. Ya completó Buenos Aires y Asunción y ahora apunta a Brasilia, Lima y Montevideo.

López, la berissense que empezó a correr a los 47 y ahora busca conquistar cinco capitales de Latinoamérica

A los 47 años, Gisela López decidió empezar a correr. No venía de una extensa trayectoria como maratonista ni había dedicado su juventud a las carreras de larga distancia. Apenas cuatro años después, esta berissense de 51 años ya completó varias pruebas de 42 kilómetros y se propuso un desafío todavía mayor: correr maratones en cinco capitales de Latinoamérica.

El último fin de semana sumó una nueva conquista al completar los 42 kilómetros y 195 metros de la Maratón de Asunción, en Paraguay. Una distancia que ella misma define como la prueba mayor dentro de la disciplina: “Una maratón son 42 kilómetros 195 metros. Es lo que se dice la distancia madre”, explicó en diálogo con BerissoCiudad.

La elección de Paraguay forma parte de un proyecto que comenzó el año pasado en Buenos Aires. López busca completar el denominado “Mega Finisher”, un desafío internacional que contempla maratones en cinco capitales latinoamericanas dentro de un período máximo de tres años.

Asunción apareció además como la alternativa económicamente más accesible para continuar el recorrido. “Decidí ir a Paraguay porque era la que más cerca me quedaba a nivel económico. El año pasado corrí Buenos Aires y este año dije ‘bueno, vamos para Asunción’”, contó.

El objetivo final es completar Buenos Aires, Asunción, Brasilia, Lima y Montevideo. Al conseguirlo recibirá la medalla que distingue a quienes terminan el circuito. “Cuando terminás las cinco capitales te dan una medalla que es gigantesca. La idea es completarlas”, señaló.

El próximo paso podría llegar en noviembre, cuando se dispute la maratón de Brasilia. Sin embargo, Gisela reconoce que poder concretar el viaje dependerá principalmente de los costos. Si logra participar, para el próximo año quedarían Lima y Montevideo y estaría a solo dos carreras de completar el desafío.

Una maratonista que comenzó a los 47 años

La historia adquiere otra dimensión al conocer cuándo comenzó su relación con el running. Gisela no corrió maratones desde joven: dio sus primeros pasos en esta disciplina a los 47 años y recién a los 50 afrontó sus primeros 42 kilómetros.

Aquella experiencia terminó cambiando sus objetivos. “El año pasado, a los 50, fue la primera vez que corrí 42 kilómetros, fue mi primera maratón. Y ahí ya me agarró como que quería seguir corriendo”, recordó.

Su vida cotidiana, además, está lejos de estar dedicada exclusivamente al deporte. López es mamá de cuatro mujeres, egresada de la Universidad Nacional de La Plata y profesora de Educación Física desde hace 22 años. Actualmente trabaja en escuelas y tiene alrededor de 385 alumnos por semana, además de coordinar su propio grupo de running.

También puso en marcha un emprendimiento de comida árabe que funciona principalmente por encargos, con productos como fatay y kebab, y que promociona a través de las redes sociales y entre una clientela que fue construyendo principalmente por recomendación.

Por eso, para ella, llegar a una maratón representa mucho más que una cuestión física. “Soy una persona común, que entrena, que tiene hijas, que tengo 385 alumnos por semana en la escuela, más mis alumnos y todo. Es un desafío a la cabeza más que nada”, afirmó.

Unos 50 kilómetros por semana y Berisso como pista de entrenamiento

Gran parte de su preparación transcurre en las calles de Berisso. Gisela corre aproximadamente 50 kilómetros por semana y distribuye la carga entre entrenamientos más breves y los denominados “fondos largos”, que pueden alcanzar progresivamente los 20, 24, 28 o 30 kilómetros.

Los recorridos se mezclan con el paisaje cotidiano de la ciudad y llegan a extenderse desde Berisso hasta el Bosque platense, pasando por sectores como Palo Blanco. A eso suma entrenamiento de fuerza, que realiza incluso en su casa, porque considera que prepararse para semejante distancia implica mucho más que simplemente salir a correr.

La alimentación, el fortalecimiento muscular, el descanso y una planificación adecuada son parte del proceso. “No es solamente correr, sino que te tenés que preparar nutricionalmente, físicamente, hacer fuerza y fondos largos como para llegar a esa distancia”, explicó.

La constancia también tiene un papel central. Gisela acomoda los entrenamientos entre la escuela, sus alumnos y su familia. Algunos días, después de dejar a su hija en el colegio y entrenar a su grupo desde temprano, aprovecha una hora libre para realizar su propia rutina antes de ir a trabajar. Incluso el clima obliga a sostener el compromiso: “A veces llueve. ¿Qué pasa el día que llueve? Hay que hacerlo igual. No es acumulativo”, resumió.

En las semanas inmediatamente anteriores a una maratón ocurre, paradójicamente, lo contrario a lo que muchos podrían imaginar: baja la intensidad. Gisela explicó que se realiza una etapa de descarga para permitir que el cuerpo llegue recuperado y en mejores condiciones a la competencia.

Doce podios en trece carreras

Aunque se define como una corredora amateur y sostiene que su principal competencia es con sus propios objetivos, sus resultados deportivos también se destacan.

Durante este año participó en 13 carreras del circuito local y logró subir al podio en 12 oportunidades, ocupando alternativamente el primero, segundo o tercer puesto.

En una maratón, sin embargo, la estrategia cambia. Allí su prioridad no está puesta en conseguir una determinada ubicación, sino en completar los 42 kilómetros sin lesionarse y terminar en buenas condiciones. “Mi objetivo no es tanto el tiempo sino terminarla, llegar y no lesionarme”, explicó.

En Buenos Aires había completado los 42K en aproximadamente 4 horas y 20 minutos. Asunción presentó condiciones mucho más exigentes: temperaturas que rondaron los 33 grados, desniveles durante el recorrido y una ampolla en uno de sus pies hicieron que cruzara la meta en alrededor de 4 horas y 40 minutos.

Entre las representantes argentinas, Gisela terminó en el puesto 19 de un grupo que, según recordó, estuvo integrado por unas 47 corredoras, aunque remarcó que allí se mezclaban atletas de distintas edades y categorías.

La Carrera del Inmigrante, el lugar donde empezó todo

Después de semejante esfuerzo, no habrá demasiado descanso. Este domingo Gisela volverá a ponerse las zapatillas para participar de la tradicional Carrera del Inmigrante de Berisso.

La competencia tiene para ella un significado especial porque fue precisamente allí donde comenzó su historia con el running. “Fue mi primera carrera que corrí, la Carrera del Inmigrante. Ahí fue como que empecé a entusiasmarme”, recordó.

Esta vez tiene previsto completar 30 kilómetros como parte de la preparación para otro desafío todavía más exigente. El próximo 27 de septiembre buscará correr 60 kilómetros en montaña.

La propia maratón de Asunción tuvo entonces una doble función: sumar una nueva capital para el Mega Finisher y, al mismo tiempo, probar cómo respondía su cuerpo dentro de la preparación para los 60K. La respuesta, aseguró, fue positiva y le permitirá continuar con el plan previsto.

Entrenar, pero hacerlo responsablemente

Desde su experiencia como profesora de Educación Física, López pone especial énfasis en que el entusiasmo por comenzar a correr debe ir acompañado por responsabilidad, controles médicos y asesoramiento profesional.

Para ella, el verdadero objetivo debería ser sostener la actividad en el tiempo y no alcanzar rápidamente distancias para las cuales el cuerpo todavía no está preparado. “Lo importante es correr y poder seguir corriendo, no lesionarte o pasarla mal y decir ‘no corro nunca más’, sino poder seguir disfrutando”, sostuvo.

En ese sentido, remarcó que cualquier persona que quiera comenzar una actividad física debería realizar previamente los controles médicos correspondientes, ya sea para correr, ir al gimnasio, jugar al fútbol o practicar cualquier otra disciplina.

También reivindicó el trabajo de los profesores de Educación Física y la formación necesaria para acompañar esos procesos. “Nos preparamos, estudiamos, vamos a la universidad y sabemos cómo preparar y estar con una persona, pedirle los controles, que no se lesione y saber cuándo puede correr 5, 10, 15, 20 kilómetros o una maratón”, señaló.

López advirtió además sobre el riesgo de intentar reproducir desafíos que aparecen en las redes sociales sin contar con una preparación adecuada. El entusiasmo, sostiene, debe estar acompañado por un proceso progresivo y adaptado a las posibilidades de cada persona.

“Nunca es tarde”: correr como un objetivo personal

Más allá de las medallas, los podios y los kilómetros acumulados, Gisela quiere que su historia deje un mensaje que vaya mucho más allá de la competencia.

Desde su experiencia con los grupos que coordina, asegura haber visto cómo el running se convirtió para muchas personas en un espacio de acompañamiento durante momentos personales difíciles. “El cambio que genera el running no es solamente en lo físico, sino también en la salud, la salud mental y la autoestima”, destacó.

Su propia experiencia le permite sostener que la edad no necesariamente constituye una barrera para empezar. Varias de sus alumnas comenzaron a correr después de los 50 años y algunas de ellas ya consiguieron completar los 21 kilómetros de una media maratón. “Nunca es tarde, no importa la edad que tengas. Lo importante es proponértelo y empezar a elegir estar bien”, afirmó.

Por eso, para López, el verdadero resultado no está necesariamente en el cronómetro. “El mensaje fundamental es que no pasa por la competencia, sino por ponerse un objetivo y pasar esa meta. Es importante cumplir el objetivo que uno se puso y, en el camino, disfrutar”, resumió.

Gisela comenzó a correr a los 47 años. A los 50 completó sus primeros 42 kilómetros y hoy, con 51, ya pasó por Buenos Aires y Asunción mientras mira hacia Brasilia, Lima y Montevideo. Antes habrá 30 kilómetros en su Berisso, 60 kilómetros en la montaña y seguramente muchos entrenamientos más.

Pero detrás de todos esos números queda una idea mucho más sencilla: ponerse las zapatillas, empezar, prepararse responsablemente y descubrir hasta dónde se puede llegar.

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