Economía
El empleo privado registrado perdió más de 134.000 puestos en un año y acumula 14 meses de caída
14 de Octubre de 2026
El mercado laboral argentino volvió a mostrar señales de deterioro. Según los últimos datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), durante julio de 2026 se perdieron 12.716 puestos de trabajo asalariado privado registrado, lo que representa una caída mensual del 0,2%. De esta manera, el sector acumuló 14 meses consecutivos de retroceso.
La tendencia también se refleja en la comparación interanual. Entre julio de 2025 y julio de 2026 desaparecieron aproximadamente 134.500 empleos privados registrados, una contracción del 2,2%. Así, el sector quedó con alrededor de 6,08 millones de trabajadores asalariados formales.
La secuencia descendente comenzó en junio de 2025, luego de un período de relativa estabilidad durante los primeros meses de ese año. Desde entonces, la pérdida de puestos de trabajo se prolongó durante el segundo semestre de 2025 y los primeros siete meses de 2026.
El retroceso del empleo privado convive con comportamientos diferentes en otras modalidades de ocupación, como el trabajo independiente y el empleo público. Sin embargo, los indicadores todavía no muestran una recuperación sostenida del trabajo asalariado registrado.
Industria, construcción y comercio, entre los sectores más afectados
La reducción del empleo privado alcanzó a ocho de las catorce ramas de actividad relevadas durante julio. Otras tres registraron aumentos y las restantes no presentaron modificaciones significativas.
La construcción encabezó las caídas mensuales, con una contracción del 0,6%. Le siguió la intermediación financiera, con un retroceso del 0,4%.
Por su parte, la industria manufacturera, el comercio, el transporte y almacenamiento, y los hoteles y restaurantes registraron bajas del 0,3% cada uno.
En la comparación interanual, la intermediación financiera perdió el 4,8% de sus puestos registrados, mientras que la industria manufacturera retrocedió un 4,4%. El comercio registró una disminución del 3,4% y el transporte y las comunicaciones cayeron un 2,4%.
No obstante, algunas actividades mostraron resultados positivos durante julio. La explotación de minas y canteras incrementó su dotación un 0,4%, mientras que la pesca y el suministro de electricidad, gas y agua registraron aumentos del 0,1%.
Las diferencias entre actividades evidencian que la contracción del empleo formal no afectó de la misma manera a todos los sectores de la economía.
Las provincias más golpeadas por la pérdida de empleo
El deterioro del mercado laboral también se extendió a gran parte del territorio nacional. En la comparación entre julio de 2025 y julio de 2026, 21 de las 24 jurisdicciones argentinas registraron una disminución de trabajadores asalariados privados registrados.
Tierra del Fuego encabezó las caídas, con un retroceso interanual del 12,6%. Detrás se ubicaron Misiones, con una baja del 6%; Corrientes, con el 5,6%; Formosa, con el 5,2%; y Santa Cruz, con el 4,9%.
En contraste, solamente tres provincias registraron variaciones positivas durante ese período. Neuquén lideró las subas, con un crecimiento del 6,4%, seguida por Río Negro, con una mejora del 4,8%, y San Juan, con un incremento del 0,5%.
Los datos reflejan que la reducción del empleo privado formal alcanzó a la mayoría de las jurisdicciones, aunque con diferencias significativas en la magnitud de las caídas.
Qué pasó con el empleo público y el trabajo independiente
El informe del SIPA también mostró variaciones en otras modalidades de ocupación. En julio, el conjunto de asalariados registrados —que incluye a trabajadores privados, públicos y de casas particulares— disminuyó en 9.085 puestos respecto de junio.
A diferencia del sector privado, el empleo público registró una recuperación mensual de 4.723 trabajadores, equivalente a una mejora del 0,1%. Sin embargo, en la comparación interanual acumuló una reducción cercana a los 22.800 puestos, también del 0,7%.
El empleo registrado en casas particulares retrocedió durante julio, aunque presentó una leve variación positiva en términos interanuales.
Entre los trabajadores independientes, el monotributo tradicional incorporó nuevos inscriptos, mientras que el monotributo social y el trabajo autónomo registraron caídas mensuales.
Estas diferencias cobran relevancia en un contexto en el que persisten desigualdades entre los trabajadores que cuentan con protección laboral y previsional y quienes se desempeñan en condiciones de mayor precariedad.
Un relevamiento sobre las condiciones laborales correspondiente al primer trimestre de 2026 indicó que el 45,6% de los ocupados de los principales aglomerados urbanos carecía de protección laboral. El mismo estudio identificó brechas de ingresos de hasta el 61% entre trabajadores con distintas condiciones de cobertura.
Salarios: aumentos nominales y diferencias en el poder adquisitivo
Los indicadores salariales también reflejan diferencias entre actividades y modalidades de contratación.
Durante julio, la remuneración nominal bruta promedio del empleo privado registrado alcanzó los $2.256.861, con un incremento interanual del 29,3%. La mediana salarial se ubicó en $1.689.227, un 28,2% por encima del nivel registrado en el mismo mes del año anterior.
Los datos provisorios de agosto mostraron una mejora mensual del 1,3% en el salario real promedio del empleo privado registrado, según la medición desestacionalizada. Sin embargo, la recuperación del poder adquisitivo no fue uniforme entre los distintos convenios colectivos.
Mientras el salario promedio del empleo privado registrado se ubicó un 1,2% por encima del nivel de noviembre de 2023, la remuneración media correspondiente a los principales convenios colectivos permaneció un 6,9% por debajo de aquel registro.
Entre las mayores pérdidas de poder adquisitivo acumuladas desde noviembre de 2023 se destacaron las de los trabajadores textiles, con una caída real del 32%, y los empleados de comercio, con un retroceso del 18%. También se registraron disminuciones entre los trabajadores del transporte de pasajeros y los encargados de edificios.
Por otra parte, la Encuesta de Indicadores Laborales correspondiente a agosto mostró un nivel prácticamente estable del empleo privado formal en los principales aglomerados urbanos, sin señales de una recuperación significativa de las contrataciones.
De esta manera, los últimos datos oficiales cerraron julio con 14 meses consecutivos de caída del empleo asalariado privado registrado, una pérdida interanual superior a los 134.000 puestos y un retroceso que alcanzó a la mayoría de las provincias argentinas. Aunque algunos indicadores salariales mostraron mejoras, las diferencias entre sectores y convenios evidencian que la recuperación del poder adquisitivo continúa siendo desigual.
