Paralización
Flybondi retomó algunos vuelos, pero continúa envuelta en una profunda crisis operativa y financiera
15 de Julio de 2026
Flybondi reanudó parcialmente sus vuelos comerciales luego de permanecer casi dos semanas sin operar, aunque la vuelta de algunos servicios no disipó la incertidumbre sobre el futuro de la aerolínea low cost. La empresa continúa con una fuerte reducción de su actividad, personal suspendido, deudas con proveedores y diversos reclamos judiciales.
El último vuelo comercial antes de la paralización había sido realizado el 1° de julio entre Buenos Aires y Puerto Iguazú. Durante los días posteriores solo se efectuaron vuelos de prueba para mantener condiciones mínimas de operatividad, mientras la compañía continuó comercializando pasajes.
La interrupción de los servicios estuvo relacionada con inconvenientes en los contratos de alquiler de aeronaves, deudas por tasas aeroportuarias y de navegación, además de dificultades para afrontar el pago anticipado del combustible. La empresa, que meses atrás contaba con una flota considerablemente mayor, quedó con una cantidad mínima de aviones en operación.
Personal suspendido y menos aviones en servicio
Gran parte de los pilotos y tripulantes de cabina fueron notificados de suspensiones que se extenderían hasta el 30 de septiembre. El esquema prevé la posibilidad de convocarlos para cubrir vuelos específicos, según las necesidades de una operación que continúa limitada.
La crisis se profundizó durante los últimos meses. A comienzos de 2026, Flybondi llegó a operar cerca de 20 aeronaves por día, pero hacia junio su flota activa se redujo a apenas tres aviones.
La disminución de los vuelos estuvo acompañada por numerosas cancelaciones que afectaron a miles de pasajeros y deterioraron la confianza en la compañía. Pese a la interrupción de las operaciones, la empresa continuó vendiendo pasajes sin brindar mayores precisiones sobre la normalización de los servicios.
Reclamos judiciales y deudas
La situación también alcanza a proveedores y exempleados. Entre las acciones judiciales figura un pedido de quiebra presentado por un hotel de la Ciudad de Buenos Aires por una deuda relacionada con el alojamiento de tripulaciones, además de una solicitud de embargo impulsada por una empresa de transporte terrestre.
A estos reclamos se suman demandas promovidas por trabajadores desvinculados y por empleados que aceptaron retiros voluntarios y denunciaron incumplimientos en los pagos acordados.
Las críticas de Pablo Biró
Tras la reanudación parcial de los vuelos, el secretario general de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), Pablo Biró, cuestionó duramente el funcionamiento de la empresa y el rol de los organismos encargados de fiscalizar la actividad aerocomercial.
El dirigente sostuvo que los problemas de Flybondi no comenzaron con la paralización de julio, sino que se arrastran desde los primeros años de funcionamiento de la compañía. Además, responsabilizó al Estado por lo que consideró una falta de controles efectivos.
"Flybondi llevó a la Argentina al lugar más berreta y es un milagro que no haya terminado peor", afirmó Pablo Biró, quien también calificó el modelo comercial de la empresa como "un esquema Ponzi".
Más controles y un futuro incierto
La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) informó que intensificó las tareas de fiscalización sobre la aerolínea. Desde diciembre de 2024 se habrían realizado 36 inspecciones y auditorías, además de 17 controles en talleres.
Como resultado de esas actuaciones se iniciaron 22 sumarios administrativos que podrían derivar en nuevas sanciones para la empresa.
La situación actual contrasta con el plan de expansión anunciado por Flybondi en diciembre de 2025, cuando comunicó una inversión superior a los 1.700 millones de dólares para incorporar 35 aeronaves y ampliar su flota en un 230%.
Hoy, la reducción de aviones operativos, la acumulación de deudas y la suspensión de parte de su personal reflejan un escenario muy distinto al proyectado. Si bien la reanudación parcial de los vuelos evita una interrupción total del servicio, la compañía continúa enfrentando importantes desafíos financieros, laborales y operativos.
En ese contexto, el futuro inmediato dependerá de su capacidad para recuperar aeronaves, regularizar sus obligaciones con proveedores, restablecer una programación estable y responder a los pasajeros afectados por las cancelaciones, además de definir la situación laboral del personal suspendido.
