Martes 24 de Febrero de 2026

Mesa chica

La CGT se reúne en medio de la interna sindical mientras crecen las presiones por un nuevo paro contra la reforma laboral

24 de Febrero de 2026

En un clima de fuertes reproches internos, la Confederación General del Trabajo (CGT) encabeza una nueva reunión de mesa chica para definir los próximos pasos frente al tratamiento de la reforma laboral en la Cámara de Senadores, previsto para el viernes 27 de febrero.

El encuentro, que aún no tiene lugar ni horario confirmados, se organiza en un escenario convulsionado tanto dentro del movimiento obrero como en el peronismo, luego de que legisladores alineados con gobernadores aportaran los votos necesarios para avanzar con la iniciativa.

El ala dura presiona por un paro de 36 horas

Una de las principales críticas hacia la conducción cegetista proviene del sector más combativo del sindicalismo, encabezado por Abel Furlán, titular de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), y Pablo Moyano, referente de Camioneros. Ambos cuestionaron la “posición dialoguista” adoptada por la central frente a una normativa que, según sostienen, implica una quita de derechos laborales.

En la misma línea, el secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, fue categórico:
“Tenemos que construir un clima de mayor hostilidad para los diputados que aquel que enfrentaron los senadores. No es una utopía voltear esta ley o al menos que se empantane su tratamiento”, advirtió.

Los gremios nucleados en el Frente de Sindicatos Unidos (FRESU) avanzarán con un paro de 36 horas acompañado de movilizaciones en las inmediaciones del Congreso para presionar a los legisladores. Sin embargo, en el plano parlamentario, el margen es acotado: este viernes se debatirá únicamente si se mantiene o se veta la eliminación del artículo 44, referido a las licencias por enfermedad.

La CGT prioriza la vía judicial

Desde la conducción de la CGT reconocen que la batalla en el Congreso está prácticamente perdida y vuelven a insistir en que “no hay contexto para una nueva medida de fuerza”. En ese marco, ratificarían la estrategia de avanzar por la vía judicial contra la ley de “modernización laboral” impulsada por el oficialismo.

“Veremos qué se puede interpretar del malestar en la calle, pero no vamos a gastar recursos en medidas de acción directa”, señalaron desde la mesa de conducción, profundizando así la fractura interna en el movimiento obrero.

En contraposición, el secretario general de la CTA bonaerense, Oscar de Isasi, destacó “el amplio nivel de unidad y masividad en las calles” y “el alto acatamiento al paro general tanto en el sector privado como estatal”. “Por lo tanto, nos sentimos respaldados en nuestro planteo de No a la Reforma Laboral”, afirmaron desde ese espacio, al confirmar un nuevo paro nacional de 36 horas.

Movilizaciones en la provincia

En la provincia de Buenos Aires se registraron cortes de ruta, movilizaciones, concentraciones, conferencias de prensa, volanteadas y asambleas en distritos como La Plata, Avellaneda, Quilmes, Lomas de Zamora, La Matanza, Moreno, Zárate, Mar del Plata, Bahía Blanca, San Nicolás, Junín, Azul, Pergamino y el Partido de La Costa, entre otros.

Mayans redobló críticas contra la CGT y gobernadores

En la previa de la reunión clave del Consejo Directivo de la central obrera, el jefe del interbloque kirchnerista en el Senado, José Mayans, volvió a cuestionar la reforma laboral y apuntó contra sectores de la CGT, gobernadores y legisladores que acompañaron el proyecto.

El senador consideró que la central obrera “no estuvo a la altura de las circunstancias” y sostuvo que debía haber asumido un rol más activo en defensa de los derechos laborales. Si bien evitó pronunciarse sobre el liderazgo del peronismo, afirmó que “la organización vence al tiempo”.

Asimismo, calificó la norma como “regresiva” y sostuvo que se trata de una ley “de patrones para patrones, limitando los derechos de todo el sector laboral”. También cuestionó el tratamiento legislativo, al que definió como apresurado y con modificaciones introducidas sobre el final del debate.

 

Mayans señaló, además, que no contaba con el texto definitivo aprobado y advirtió sobre posibles impactos en el sistema previsional. En ese sentido, mencionó como punto de preocupación el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) y el grado de improvisación que, a su entender, marcó la discusión parlamentaria.

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