Gran pesar en los medios
Murió Chiche Gelblung a los 82 años
9 de Septiembre de 2026
El periodista Samuel “Chiche” Gelblung murió este miércoles a los 82 años, luego de permanecer internado durante un mes en el Sanatorio Los Arcos, en el barrio porteño de Palermo. El histórico comunicador atravesaba un delicado estado de salud a raíz de un problema respiratorio, que se fue agravando con el paso de los años.
En mayo había sufrido un accidente en su casa y posteriormente permaneció un mes internado en terapia intensiva en el Sanatorio Mater Dei, luego de padecer una trombosis en el tobillo que derivó en graves complicaciones vasculares. Como consecuencia, debieron colocarle dos stents en una de sus piernas.
Semanas antes de su fallecimiento, Gelblung había brindado una entrevista en la que se mostró optimista respecto de su recuperación. “Voy peleándola, porque aún no puedo caminar, pero estoy bastante bien”, había señalado. También había destacado la importancia que tenía el trabajo en su recuperación: “Trabajar en estas condiciones es parte de mi terapia. Si no puedo trabajar, me enfermo; no puedo evitarlo”.
Una trayectoria de más de cinco décadas
Nacido el 7 de febrero de 1944 en Capital Federal, Chiche Gelblung descubrió desde muy joven su vocación por el periodismo y desarrolló una extensa carrera que atravesó prácticamente todas las áreas de los medios de comunicación.
Su trayectoria se extendió durante más de cinco décadas y estuvo marcada por un estilo basado en la provocación intelectual. Su manera de hacer periodismo, tan original como polémica y tan atrevida como cuestionada, combinó política, espectáculos y fenómenos populares en una misma propuesta, una fórmula que posteriormente sería retomada por numerosos comunicadores.
En 1967, cuando tenía apenas 21 años, cubrió la Guerra de los Seis Días en Medio Oriente y realizó su primera corresponsalía utilizando el nombre ficticio de “Mariano Ovejero”. Años después, reconoció que en aquella etapa de su vida actuaba con cierta inconsciencia porque todavía no tenía hijos.
La cobertura de la Guerra de Vietnam representó, según sus propias palabras, un punto de inflexión. “Fue un antes y un después, te cambia. La gente no tiene idea del olor de la guerra. Es el olor de la sangre, y oler la sangre es terrible, una sensación muy movilizadora”, había relatado. En aquella experiencia, también contó que llegó a llorar durante 24 horas sin poder detenerse.
Su pasión por el periodismo y su espíritu de cronista se mantuvieron incluso durante sus últimos años de actividad. En 2022, cuando estaba cerca de cumplir 80 años, viajó a Europa para cubrir la invasión rusa a Ucrania, demostrando que su interés por la actualidad y la búsqueda de información continuaban intactos.
Durante las décadas de 1970 y 1980, como director de la revista Gente, tuvo un papel destacado en la transformación del periodismo gráfico argentino, con portadas y enfoques que rompían con los formatos tradicionales. Al mismo tiempo, su vínculo y afinidad con la gestión de la dictadura fueron motivo de cuestionamientos.
Posteriormente, fundó y dirigió portales que fueron pioneros en la etapa inicial de los medios digitales, consolidando su papel como impulsor de nuevos formatos informativos.
Memoria y una forma particular de hacer televisión
Su llegada definitiva a la televisión masiva se produjo durante la década de 1990 con Memoria, programa que marcó una época en la pantalla argentina. El ciclo combinó investigaciones de alto impacto, debates, recursos novedosos para aquel momento y una fuerte presencia de temas políticos, de espectáculos y fenómenos populares.
Entre los elementos que caracterizaron al programa estuvo el uso del detector de mentiras, además de investigaciones que lograron importantes niveles de audiencia y contribuyeron a instalar nuevas formas de abordar la información en televisión.
Uno de los episodios más recordados de su carrera fue la denominada autopsia al extraterrestre. En una entrevista, el propio Gelblung explicó que desde la producción habían armado una copia del supuesto informe relacionado con el incidente de Roswell y utilizado un muñeco para representar el cuerpo de un extraterrestre. El interior había sido rellenado con menudos de pollo y, según explicó, la puesta buscaba funcionar como “un modelo de desmitificación de una fake news”.
La impronta de Gelblung dejó una marca particular en el periodismo argentino y una serie de máximas que sintetizaron su concepción de la comunicación. Una de las más recordadas fue: “La verdad no importa, lo que importa es la verosimilitud”, una frase que reflejó el estilo provocador y controversial que caracterizó buena parte de su carrera.
En su vida personal, mantuvo durante muchos años una relación con su esposa, Cristina Seon, con quien tuvo tres hijos: Federico, Mary y Maggie. Los integrantes de su familia mantuvieron siempre un perfil alejado de la exposición pública.
Con su muerte, el periodismo argentino despide a una de sus figuras más reconocidas y controvertidas, protagonista de una extensa trayectoria que atravesó distintas etapas de la prensa gráfica, los medios digitales y la televisión.
