Ingresos
Las dietas de los senadores nacionales superarán los $11 millones tras el último acuerdo salarial del Congreso
11 de Marzo de 2026
Las dietas de los senadores nacionales volverán a incrementarse en los próximos meses y superarán los $11 millones brutos mensuales, como consecuencia del reciente acuerdo salarial firmado entre las autoridades del Congreso y los gremios legislativos.
El aumento impacta de manera directa en los ingresos de los legisladores debido al sistema de “enganche” aprobado por el Senado en 2024, que vinculó las dietas con el valor de los módulos que perciben los empleados del Congreso. De esta forma, cada actualización salarial otorgada al personal legislativo se traslada automáticamente a los haberes de los senadores.
El acuerdo paritario firmado establece una suba acumulativa del 12,5% para los trabajadores del Congreso. La actualización se distribuye en distintos tramos sobre el valor del módulo: un 2% retroactivo a diciembre, 2,2% desde enero, otro 2% en febrero, 1,7% en marzo y 1,5% a partir de abril.
Desde noviembre del año pasado, los senadores perciben alrededor de $10,2 millones brutos mensuales. Ese monto surge de un esquema basado en 4.000 módulos: 2.500 correspondientes a la dieta, 1.000 por gastos de representación y 500 adicionales en concepto de desarraigo.
Este último adicional lo cobra la mayoría de los legisladores, aunque existen algunas excepciones. No lo reciben los representantes de la Ciudad de Buenos Aires, Patricia Bullrich, Agustín Monteverde y Mariano Recalde, ni la senadora Alicia Kirchner, quien mantiene su jubilación como exgobernadora de Santa Cruz.
El mecanismo aprobado en 2024 también contempla la posibilidad de que cada senador renuncie al incremento si así lo decide. Esta alternativa ya fue utilizada tras la polémica generada por la votación a mano alzada que instauró el sistema automático de actualización. En ese momento, los bloques resolvieron congelar las dietas hasta el 31 de diciembre de 2024.
Diferencias con la Cámara de Diputados
La situación contrasta con lo que ocurre en la Cámara de Diputados, donde los ingresos de los legisladores son significativamente menores. En la Cámara baja, la dieta ronda los $6 millones brutos —unos $4,5 millones netos—, a los que se suma un adicional cercano a los $600.000 por gastos de representación.
Esta diferencia entre ambas cámaras genera desde hace tiempo un malestar entre los diputados. A diferencia del Senado, donde las dietas están atadas al valor de los módulos, cualquier actualización salarial en Diputados depende de una decisión administrativa que debe ser firmada por el presidente de la Cámara, Martín Menem.
El nuevo incremento para los senadores se da además en un contexto de baja actividad legislativa. Tras el intenso ritmo de trabajo registrado durante el período de sesiones extraordinarias, el funcionamiento parlamentario se encuentra prácticamente paralizado en ambas cámaras.
Aunque el presidente Javier Milei había anunciado el envío de un paquete de alrededor de 90 reformas durante la Asamblea Legislativa, hasta el momento esos proyectos no ingresaron al Congreso y la agenda parlamentaria continúa con escaso movimiento.
