Lunes 21 de Septiembre de 2026

Bahía Blanca

TGS proyecta una segunda etapa para su millonaria inversión vinculada a Vaca Muerta

21 de Septiembre de 2026

La empresa Transportadora de Gas del Sur (TGS) ya trabaja en una posible segunda etapa de su proyecto de líquidos de gas natural, incluso antes de comenzar la construcción de la primera fase. Se trata de la mayor inversión anunciada en la historia de la compañía, con un desembolso estimado en 3.000 millones de dólares y puesta en marcha prevista para 2030.

TGS proyecta una segunda etapa para su millonaria inversión vinculada a Vaca Muerta

El proyecto fue diseñado desde el comienzo con una estructura modular, de manera que pueda ampliar su capacidad a medida que aumente la producción de Vaca Muerta y crezcan las posibilidades de exportación desde Bahía Blanca.

La iniciativa contempla recuperar los líquidos presentes en el gas producido en la cuenca neuquina, transportarlos a lo largo de más de 570 kilómetros y procesarlos en una nueva planta de fraccionamiento ubicada en Bahía Blanca.

De ese proceso se obtendrán propano, butano y gasolina natural. Una parte de estos productos estará destinada al mercado interno, mientras que el resto podrá exportarse a través de la terminal marítima que TGS opera en Puerto Galván.

Un proyecto preparado para crecer

La planificación contempla inicialmente la instalación de dos equipos de procesamiento en Tratayén, Neuquén. Sin embargo, la empresa adquirió terrenos con capacidad suficiente para incorporar hasta cinco unidades adicionales cuando los volúmenes de gas justifiquen una ampliación.

El CEO de TGS, Oscar Sardi, señaló que incluso la expansión podría comenzar mientras todavía se encuentra en ejecución la primera etapa del proyecto.

La estrategia está directamente vinculada con las perspectivas de crecimiento de Vaca Muerta y, particularmente, con el aumento de la producción de petróleo. Cada nuevo barril extraído genera también mayores volúmenes de gas asociado que deben ser captados, tratados y transportados.

En ese contexto, la ampliación de la infraestructura de transporte y procesamiento resulta clave para evitar que la capacidad disponible de gas se convierta en una limitación para el crecimiento de la producción petrolera.

Cómo funcionará el sistema

El proyecto estará compuesto por cinco grandes etapas: captación del gas, procesamiento en Tratayén, transporte mediante un poliducto, fraccionamiento en Bahía Blanca y almacenamiento en Puerto Galván.

El gas rico será conducido hasta Tratayén a través de una nueva tubería de aproximadamente 100 kilómetros. Allí se realizará la separación de los líquidos, mientras que el gas acondicionado podrá incorporarse a los sistemas troncales o ser destinado a mercados de exportación.

Los líquidos recuperados serán transportados hasta Bahía Blanca mediante un poliducto de más de 570 kilómetros de extensión y 20 pulgadas de diámetro.

La infraestructura atravesará las provincias de Neuquén, Río Negro, La Pampa y Buenos Aires hasta alcanzar el polo energético y petroquímico bahiense.

Durante la primera etapa, el poliducto utilizará aproximadamente un tercio de su capacidad total, lo que permitirá incorporar nuevos módulos de procesamiento sin que el sistema de transporte se convierta rápidamente en un cuello de botella.

Además, TGS analiza la posibilidad de transportar etano a través de la misma infraestructura, siempre que exista una demanda comercial que haga viable su separación. Este producto podría generar nuevas oportunidades para el polo petroquímico de Bahía Blanca, debido a su importancia como materia prima para distintas actividades industriales.

El rol de Bahía Blanca y Puerto Galván

Una vez que lleguen a Bahía Blanca, los líquidos ingresarán a una nueva planta de fraccionamiento. Allí se separarán el propano, el butano y la gasolina natural, que posteriormente serán almacenados y comercializados.

El sector portuario representa uno de los mayores desafíos técnicos de la obra debido al espacio disponible en Puerto Galván. La construcción de nuevas instalaciones requerirá trabajos de pilotaje, ingeniería específica y coordinación con las operaciones que ya se desarrollan en la terminal.

A pesar de estas restricciones, TGS reservó espacio para incorporar otro tanque refrigerado de gran capacidad, lo que permitirá ampliar el almacenamiento y acompañar una eventual segunda etapa del proyecto.

La expansión también reforzaría el papel de Puerto Galván dentro del nuevo esquema energético argentino, debido a su ubicación estratégica y a las operaciones que ya concentra vinculadas con líquidos derivados del gas.

Más del 80% de la capacidad ya está comprometida

El proyecto cuenta además con un importante nivel de capacidad contratada. El Directorio de TGS aprobó acuerdos con YPF, Pluspetrol y Chevron que representan más del 80% de los volúmenes previstos para la primera etapa.

La compañía continúa negociando con otros productores para completar la capacidad disponible y garantizar el suministro necesario para alimentar las nuevas instalaciones.

De acuerdo con el cronograma previsto, la construcción demandará aproximadamente cuatro años y generará unos 4.000 empleos directos y 15.000 indirectos.

La magnitud del proyecto implicará una importante demanda de proveedores, servicios técnicos, transporte, ingeniería, construcción y logística.

Para Bahía Blanca, el impacto económico podría extenderse más allá de la nueva planta de fraccionamiento y de las instalaciones portuarias. Uno de los principales desafíos será que una parte significativa de esa demanda pueda ser cubierta por empresas y trabajadores de la región.

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