La Justicia Federal de la provincia de Córdoba informó este martes la identificación de los restos de 12 personas que fueron asesinadas durante la última dictadura militar en el Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio La Perla.
Los restos óseos con material genético fueron encontrados en un terreno lindero al predio donde funcionó el campo de concentración, como resultado de un trabajo conjunto realizado por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y el Instituto de Medicina Forense del Poder Judicial de Córdoba.
A través de un comunicado, el Juzgado Federal N°3 de Córdoba, a cargo del Miguel Hugo Vaca Narvaja, junto a la Secretaría de Derechos Humanos, Trata y Género, dirigida por Juan Miguel Ceballos, informó que el hallazgo se produjo a partir de excavaciones realizadas durante 2025 en el sitio denominado Loma del Torito, dentro de la Guarnición Militar de La Calera, donde funcionó el ex centro clandestino La Perla.
Según indicaron, las tareas permitieron obtener “un resultado parcial en relación a la identificación genética de 12 personas”. Asimismo, aclararon que una vez finalizado el proceso de notificación a los familiares directos se brindarán mayores detalles sobre las víctimas identificadas.
De acuerdo con lo informado, los familiares ya comenzaron a recibir comunicaciones sobre los resultados de las pericias, mientras se esperan más precisiones en las próximas horas. El anuncio se da además a pocos días de cumplirse el 50° aniversario del golpe de Estado cívico-militar de 1976 y de la conmemoración del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia en Argentina.
En ese marco, la investigadora del EAAF Silvana Turner, responsable del proyecto de búsqueda en La Perla, explicó que el predio donde se realizaron los trabajos tiene unas 14 mil hectáreas, pero que lograron delimitar la zona de excavación gracias a una fotografía aérea tomada en 1979. De esa manera, el área de búsqueda se redujo a un perímetro aproximado de 10 hectáreas.
La especialista detalló que a los cinco días de iniciadas las excavaciones se produjo el primer hallazgo, correspondiente a restos óseos encontrados de manera no articulada dentro del sedimento explorado, lo que indica que no se trata de una fosa con cuerpos completos.
Turner señaló que será necesario continuar con las tareas en el terreno para comprender con mayor precisión la dimensión y las características de los restos encontrados. Según explicó, el contexto en el que fueron recuperados es consistente con la hipótesis de la investigación: enterramientos clandestinos de personas detenidas-desaparecidas.
Por su parte, Anahí Ginarte, ex integrante del EAAF y actual directora del Servicio de Antropología Forense del Poder Judicial de Córdoba, explicó que el equipo cruzó la información de la fotografía aérea con testimonios incorporados a la causa judicial y con investigaciones históricas realizadas por el propio equipo forense, lo que permitió avanzar con las búsquedas en ese sector.
En tanto, el fiscal de la causa, Facundo Trotta, destacó que el descubrimiento es resultado de años de investigación y convocó a quienes puedan aportar información a acercarse a la fiscalía, al juzgado o al Equipo Argentino de Antropología Forense.
El rol de La Perla durante la dictadura
La Perla fue uno de los principales centros clandestinos de detención, tortura y exterminio que funcionaron en Argentina entre 1976 y 1978, bajo la órbita del III Cuerpo de Ejército comandado por Luciano Benjamín Menéndez en la provincia de Córdoba.
El lugar también era conocido por los represores como “la universidad” y formaba parte de una red represiva que incluía otros espacios como Campo de la Ribera, el D2 y distintas dependencias policiales, militares y penitenciarias de la región.
El III Cuerpo de Ejército tenía bajo su control diez provincias y centralizaba las tareas de inteligencia y coordinación represiva a través del Destacamento de Inteligencia 141 “General Iribarren”.
Por La Perla pasaron alrededor de 2.500 personas detenidas-desaparecidas durante la última dictadura militar.
Entre 1979 y 2007 el predio continuó funcionando como guarnición militar del Escuadrón de Exploración de Caballería Aerotransportada 4. En la actualidad, el lugar fue transformado en un espacio dedicado a la memoria y la preservación de la historia reciente.
