Relación birregional
El Congreso aprobó el acuerdo Unión Europea–Mercosur tras 25 años de negociaciones
26 de Febrero de 2026
El Congreso convirtió en ley el histórico acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, cerrando más de 25 años de negociaciones y dando inicio a una nueva etapa en la relación birregional. En el límite del período de sesiones extraordinarias, el Senado otorgó la sanción definitiva con 69 votos a favor y 3 en contra, en una sesión marcada por fuertes tensiones y una disputa política sobre cuál país lograría ratificar primero el entendimiento.
Los únicos votos negativos correspondieron al bloque Justicialista: Juliana Di Tullio, Eduardo “Wado” de Pedro y Cristina López. De esta manera, el acuerdo obtuvo amplias mayorías en ambas cámaras, ya que en Diputados había sido aprobado con 203 votos afirmativos, 42 rechazos y 4 abstenciones.
El tratado, firmado en enero de 2025 tras un cuarto de siglo de negociaciones, crea una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con un mercado de más de 700 millones de personas. Establece la eliminación progresiva de aranceles sobre el 91% del intercambio entre ambos bloques, con plazos de desgravación de hasta 15 años para sectores sensibles. Abarca a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay por el Mercosur, y a los 27 países de la Unión Europea.
Entre los ejes centrales se destacan el acceso preferencial para productos agroindustriales del Mercosur —como carne, azúcar y cítricos— y la apertura para bienes industriales y servicios europeos, incluyendo el sector automotriz, vinos y químicos. Además, incorpora disposiciones sobre contratación pública, habilitando a empresas europeas a participar en licitaciones en los países sudamericanos, y capítulos vinculados al desarrollo sostenible, con compromisos ambientales y laborales, especialmente en materia de cambio climático y deforestación.
La pulseada por adelantar la votación
Durante el debate en el Senado, el oficialismo buscó adelantar la votación para que la Argentina se convirtiera en el primer país del bloque en ratificar formalmente el acuerdo. La moción fue presentada por el radical Maximiliano Abad, aunque en el recinto fue interpretada como una estrategia impulsada por el oficialismo. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, mantuvo conversaciones con varios senadores tras dialogar con el canciller Pablo Quirno, quien siguió el debate desde el recinto.
La oposición rechazó la iniciativa. El jefe del interbloque Popular, José Mayans, denunció una “violación flagrante de todo el sistema” y afirmó que no estaban dispuestos a aceptarla. En su intervención lanzó una frase que elevó la tensión del debate, lo que motivó un llamado a la moderación por parte de la Presidencia. Además, cuestionó a su comprovinciano Francisco Paoltroni por la brevedad de su defensa del proyecto.
Detrás de la discusión reglamentaria emergió una controversia de fondo: si el país que ratificara primero el acuerdo obtendría beneficios concretos. Desde distintos sectores —incluso más allá del oficialismo— sostuvieron que una aprobación temprana implicaría ventajas comerciales, como acceso anticipado y prioritario a cuotas arancelarias. En cambio, el senador Daniel Bensusán rechazó esa interpretación y afirmó en el recinto que era “mentira” que existieran beneficios diferenciales por aprobar antes. Sin embargo, incluso legisladores de Unión por la Patria en Diputados admitían en privado que ese mecanismo de “fast track” figuraba en la letra fina del acuerdo.
La maniobra para adelantar la votación finalmente no prosperó. En paralelo, Uruguay avanzó con su trámite parlamentario y se convirtió en el primer país del Mercosur en ratificar el tratado, quedándose con esa primacía política —y eventualmente comercial— en disputa.
Cruces políticos y diferencias internas
En Diputados, el debate también expuso diferencias dentro del peronismo. El excanciller Santiago Cafiero formuló una de las críticas más severas al señalar que el expresidente Mauricio Macri se “había bajado los pantalones” frente a Europa durante la negociación. Otros legisladores expresaron reparos y el bloque votó dividido.
En el Senado, el miembro informante del bloque Justicialista, Jorge “Coqui” Capitanich, confirmó el respaldo mayoritario de su bancada, aunque reclamó medidas complementarias para proteger a sectores vulnerables y advirtió sobre las posibles asimetrías productivas que podría generar un acuerdo de esta magnitud.
Tras la votación, los cruces continuaron en el plano reglamentario. Anabel Fernández Sagasti solicitó la lectura del artículo 196 del reglamento del Senado, que limita la lectura de discursos sin autorización previa y por un máximo de cinco minutos, en referencia a la intervención de Patricia Bullrich. La ministra sostuvo que no había leído un discurso sino utilizado una guía, pero la senadora replicó que las imágenes evidenciaban lo contrario. La discusión se inscribe en una serie de polémicas recientes en ambas cámaras: en la última sesión de Diputados, Lisandro Almirón leyó íntegramente su intervención como miembro informante de la reforma laboral.
Con la sanción definitiva, la Argentina completó el trámite legislativo del acuerdo con una votación contundente en términos numéricos, aunque atravesada por fuertes tensiones políticas, disputas reglamentarias y una competencia regional por la primacía en la ratificación.
